La base de la obediencia es el amor.
Muchos siempre se preguntan porque era necesario que ese
árbol estuviera al alcance del hombre. Culpan a Dios de tentar al hombre y es
que es más fácil dejar caer la culpa que enfrentarla. El árbol del conocimiento
del bien y el mal tipifica la batalla diaria que vive cualquier creyente. La
invitación está presente siempre, y la frase come y no morirás se disfraza de
una u otra manera.
El miedo a morir frena a muchos a comer. Y es que este miedo
se representa en, ¿Qué dirán? ¿Si me ven? ¿Si se enteran? Resulta que este tipo
de obediencia fundada en el temor termina cuando se pierde precisamente eso, el
temor. Cuando alguien desobedece y nota que aparentemente no sucede nada pierde
el temor y por tanto sucumbe a la desobediencia.
Eva mordió el fruto y al notar que no murió convido a Adán a
hacer lo mismo. Este al ver que efectivamente Eva tampoco había muerto cedió a
la invitación de esta. Su temor a la muerte había desaparecido y por tanto la
causa de la obediencia también.
Como vemos obedecer por temor no es efectivo y ante los ojos
de Dios es despreciable. Dios conoce nuestros corazones y sabe cuando uno finge
obedecer pero realmente no quiere hacerlo. Estaríamos engañándonos a nosotros
mismos.
Surge una pregunta entonces. ¿Cómo obedecer de forma
efectiva?
La clave es el amor. Somos capaces de todo por aquellos a
quien amamos. Uno busca por todos los medios no lastimar a la persona que ama,
y se adentra en una búsqueda implacable para cultivar esa relación con el
amado.
El amor verdadero es obediente. Que diferente entonces es
obedecer por amor. El que obedece por amor encuentra un dulce sabor a esta
disciplina. El que obedece por temor encuentra un pesado yugo cual cargar. El
que ama, busca cada día como ser más obediente por tal de agradar al amado. El
que teme busca como evadir la responsabilidad de la obediencia y alivia su
culpa con su propia lastima.
En nuevos creyentes la idea de un Dios omnipresente,
omnisciente genera un temor pánico cuando entienden que no tienen forma de
esconderse. Los creyentes maduros sirven con un temor reverente que busca no
lastimar esa relación de ninguna manera.
Mi consejo final
Enamórese de su trabajo y buscará ser el mejor. Enamórese de
sus estudios y tratará que nada le afecte su desempeño. Enamórese de su
conyugue y no tendrá necesidad de buscar nada afuera. Enamórese de Dios y podrá
vivir a plenitud.
Dios le bendiga.
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