domingo, 19 de abril de 2020

La base de la obediencia es el amor.


La base de la obediencia es el amor.


Muchos siempre se preguntan porque era necesario que ese árbol estuviera al alcance del hombre. Culpan a Dios de tentar al hombre y es que es más fácil dejar caer la culpa que enfrentarla. El árbol del conocimiento del bien y el mal tipifica la batalla diaria que vive cualquier creyente. La invitación está presente siempre, y la frase come y no morirás se disfraza de una u otra manera.

El miedo a morir frena a muchos a comer. Y es que este miedo se representa en, ¿Qué dirán? ¿Si me ven? ¿Si se enteran? Resulta que este tipo de obediencia fundada en el temor termina cuando se pierde precisamente eso, el temor. Cuando alguien desobedece y nota que aparentemente no sucede nada pierde el temor y por tanto sucumbe a la desobediencia.

Eva mordió el fruto y al notar que no murió convido a Adán a hacer lo mismo. Este al ver que efectivamente Eva tampoco había muerto cedió a la invitación de esta. Su temor a la muerte había desaparecido y por tanto la causa de la obediencia también.

Como vemos obedecer por temor no es efectivo y ante los ojos de Dios es despreciable. Dios conoce nuestros corazones y sabe cuando uno finge obedecer pero realmente no quiere hacerlo. Estaríamos engañándonos a nosotros mismos.

Surge una pregunta entonces. ¿Cómo obedecer de forma efectiva?
La clave es el amor. Somos capaces de todo por aquellos a quien amamos. Uno busca por todos los medios no lastimar a la persona que ama, y se adentra en una búsqueda implacable para cultivar esa relación con el amado.

El amor verdadero es obediente. Que diferente entonces es obedecer por amor. El que obedece por amor encuentra un dulce sabor a esta disciplina. El que obedece por temor encuentra un pesado yugo cual cargar. El que ama, busca cada día como ser más obediente por tal de agradar al amado. El que teme busca como evadir la responsabilidad de la obediencia y alivia su culpa con su propia lastima.
En nuevos creyentes la idea de un Dios omnipresente, omnisciente genera un temor pánico cuando entienden que no tienen forma de esconderse. Los creyentes maduros sirven con un temor reverente que busca no lastimar esa relación de ninguna manera.

Mi consejo final
Enamórese de su trabajo y buscará ser el mejor. Enamórese de sus estudios y tratará que nada le afecte su desempeño. Enamórese de su conyugue y no tendrá necesidad de buscar nada afuera. Enamórese de Dios y podrá vivir a plenitud.

Dios le bendiga.

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